jueves, 17 de noviembre de 2016

Angular.js, la Deconstrucción y el Fresco Leche

De la noche a la mañana no se va a resolver nada; es importante tener eso en cuenta.

He estado pensando en Angular.js, algo que no me he podido sacar de la cabeza. Actualmente no me sirve para nada, pero da la sensación de que es una ventana hacia algunas oportunidades. De pronto, se considera que tales oportunidades en realidad no existen. Se podría considerar la posibilidad de que en realidad sí existan y no es una estupidez querer tener oportunidades; de pronto ese tema está muy comercializado, de pronto uno quisiera, más que buscar oportunidades, buscar alternativas a la palabra oportunidad, puede parecer una enfermedad, pero a mí personalmente me dan ganas de ser eso: el que le busca una alternativa a la palabra oportunidad, o bien, en este caso, deconstruir la palabra oportunidad. ¡Qué ganas de hacer eso! Sin embargo ¿Qué utilidad tiene deconstruir esa palabra? Ni siquiera sé que es deconstruir y al final, cuando ya sepa lo que es, aun no voy a saber para qué quería deconstruir esa palabra. Al final asusta quedarse en el absurdo.

Entonces ¿para qué deconstruir una palabra? Uno se detiene a pensar que tal vez lo mejor es dirigirse hacia otra cosa; mejor deconstruir otra cosa, mejor no deconstruir ni siquiera la palabra deconstruir, sino alguna otra cosa, pero eso es solo si quiero. Desearía querer deconstruir la palabra deconstruir, pero no quiero desear eso. Desde todo punto de vista estoy enredado, por falta de un límite y de un sostén.

Solo queda ir hacia el otro lado, cambiar de la dirección que conlleva al análisis obsesivo hacia alguna que sea la dirección inversa. Sin embargo, podría insistir en la búsqueda y decir “quiero quedarme en la etapa de anáilsis y quedarme allí navegando, pues ese soy yo”. Porque aunque ahí me encontré y ahí no me encontré tampoco, lo importante es que ahí me quedaría; de pronto eso es aquello que generaba angustia y punto.

Pero ahí no termina, eso es lo bonito, como que se le asigna un punto final, que parece ser el dichoso, pero es en realidad un punto y aparte, al final. Y claro, no es al final. Es bastante entretenido, cuando de pronto se llega a considerar que se realizó un gran descubrimiento y tiene algo especial: no es de tipo eureka, o sea, no es un caso donde todo se acomoda. ¿Qué tiene de bueno que no sea eureka? Me atreveré a decirlo nuevamente, porque en vez de construir, deconstruye.

Me encantaría que esto signifique que me muestro como un sujeto sujetado, pero no del sistema predominante, sino de la estructura que fomenta, en este caso, la filosofía más contemporánea posible, que sin ser la de Derridá, sí la que tiene más influencia inmediata de este, considerándolo el más reconocido académicamente. Sin haber estudiado yo filosofía académicamente, me atrevo a decirlo ensayísticamente.

Cuando comencé a escribir esto quería hablar sobre Angular.js y no salir de allí, pero he terminado hablando de Derridá y me pregunto ¿Por qué no quiero salir de Derridá? ¿por qué de pronto llama tanto la atención el tema de la deconstrucción?

Después de unos minutos decido no responder las preguntas. Probablemente ya tuve suficiente de eso, así que mejor me dirijo hacia la otra dirección y me pregunto:


¿Qué es Angular.js?

Voy a hacer el esfuerzo de decir lo que es Angular.js sin un análisis previo, aunque no pueda dejar de mencionar que voy a construir un significado, pues no es lo que realmente significa ni nada lo será, o bien, podría ser que nunca nada lo sea.

Angular.js es un lenguaje que se está utilizando mucho para procesar consultas del lado del cliente. Para comprender eso, grosso modo, diré que del lado del servidor hay un webservice y me gustaría decir que del lado del cliente no hay ni picha (esto tiene que ver con una duda que me quedó en el inconsciente, sobre cuánto debería resolverse del lado del servidor), pero sí lo hay. Para seguir haciendo el esfuerzo de irme por el lado del cliente, quiero seguir indicando que Angular.js utiliza para ir resolviendo -algo que me ilusiona mucho- un paradigma -paradigma que me ilusiona todavía más- llamado Modelo Vista Controlador, de modo que podemos separar las responsabilidades; cada uno de los componentes que se han venido depurando como los componentes principales de una aplicación cualquiera, en este caso, el Modelo, la Vista y el Controlador.

Imaginémosnos lo que se hace con los legos: cada lego es un modelo, la construcción final es la vista y el controlador es la persona que arma. Si orientamos esto a la programación, la persona ya no es el controlador, sino que es la que crea el modelo, la vista y el controlador; el controlador hace el papel que haría una persona que construye una construcción de legos; entonces, el lego en sí, con cualquiera de sus formas es el modelo y puede traducirse en cualquier consulta que se realice a la base de datos, la vista es el resultado final de lo que hace el controlador con cada uno de esos legos y esa es la forma más sencilla en que lo pude ver.

Hay consideraciones que no me han interesado y sin embargo debería darles su forma inicial; por ejemplo, insertar datos tendría que ver con el modo en que el controlador tendría que insertar datos en la base de datos, y esto generaría algo en la base de datos que no quedaría manifestado en la vista, al menos no necesariamente de inmediato. ¿Cómo expresar esto de modo que pueda ser comprendido por cualquiera? No me interesa.

Lo cierto es que pareciera que ahí se acabó la deconstrucción y se realizó al fin una construcción. Habría que ser muy valiente como para quedarse con una conclusión final.
No me está ayudando el Fresco Leche que me tomé, pues me está dando una sensación de completud, cuando realmente lo que toca, ahora sí, es entrar a reflexionar sobre lo que hay que saber de Angular.js y ahí el sentido de realidad golpea: casi no sé nada. Sé que con Angular.js puedo construir del lado del cliente una estructura Modelo Vista Controlador correcta, o sea, respetuosa de tal paradigma. Sin embargo, no tengo la menor idea de la letra menuda, no sé que hay que ir a hacer allí. Y tendré que ir a buscarlo.

No se logró terminar de deconstruir, sin embargo, eso es una dicha, pues habría que haber ido hasta la muerte deconstruyendo; más bien se logró una fusión, decir por qué se considera que fue lograda es imposible, pero da la sensación de que por ahí hubo un encuentro entre las capacidades del análisis y el tema de la síntesis.

Se quiere creer que hubo ambos y que el resultado de ambos es “quiero saber lo que sucede con Angular.js”, pero por otro lado se tiene el impulso de afirmar “no me interesa la letra menuda”. ¿Qué esfuerzo implica dedicarse a saber? Tendría que admitir cansancio, pero parece necesario decidir no estar cansado, en la medida de lo posible, caminar la milla extra y encontrar la letra menuda.


El problema es que no se sabe qué hay en la letra menuda y podría ser que el resultado de la búsqueda fuera decepcionante. Hace unos días estaba viendo el título de un artículo que indicaba cómo cuando alguien va a estudiar una carrera, normalmente va a ciegas, pues no conoce a fondo de qué se trata. Puede tener una idea, pero la deconstrucción (ahora sí, abusando del término), está dentro de la carrera, metiéndose a estudiar. Es el miedo a lo desconocido; pero aun más a la inversión de tiempo: ¿De qué servirá entrarle a estudiar esto en vez de saborear las mieles de los resultados inmediatos que genera el hecho de poder meterse a ver cómo, por ejemplo, una interfaz se genera a partir de un webservice que se crea con facilidad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario