Una equivocación en lo anterior, sería corregido cuando se me refutara que lo apolíneo de hecho no termina de ejercer esta burla, sino que invoca a la risa de lo dionisíaco, pero en un ambiente serio. Lo que sucede es que es tan sutil lo dionisíaco, tan elemental dentro de su tendencia a lo caótico, está tan encerrada en lo apolíneo que este último apenas lo deja reír cuando le conviene. La burla consiste en saber encerrarlo para ponerlo a su servicio y eso es lo bello.
Pero no sea considerado este un sueño fascista, sino mi fantasía de una libertad en su dialéctica, pues es una alucinación que siento en el corazón desbordado ante las sugerencias de lo apolíneo, desbordado en el envase de mi cuerpo y sin embargo, tan desbordado que algo sustituye a mis ojos y agudiza mis quimeras.
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